martes, 2 de diciembre de 2008

¿Por qué?


Lo volvieron a hacer. Todo el vecindario les tenía calados. Eran los típicos rebeldes de 13 años de un barrio a las afueras de Annapolis (Maryland). Se conocían de toda la vida, eran colegas. Jack era el líder, por así decirlo. Tenía ese carácter que sus padres no habían sabido aplacar, demasiada violencia televisiva en sus venas, demasiada maldad de niño estadounidense malcriado. Daniel no era igual que su amigo,era más sensible y honesto, pero "tenía" que actuar de esa manera para ser aceptado; por eso hacía todas esas cosas, como subir por decimooctava vez al gato de la señora McKinney al árbol más alto de la calle.

La pobre anciana empezó a gritar cuando descubrió el paradero de su gato. Siempre le hacían lo mismo, pero ella siempre lo olvidaba, lo que le hacía estar buscando al animal un buen rato. Ellos no paraban de reír. Pero esa vez el padre de Daniel no iba a permitir que aquello continuara. Cogió el teléfono y marcó el número de la policía. Tenía que darles un escarmiento.

A los 5 minutos se oyeron sirenas. Las caras de los chicos cambiaron y empezaron a correr. En un momento dado, llevados por el miedo, se cogieron de la mano, pero se soltaron enseguida, sintiéndose contrariados y avergonzados por el contacto que habían mantenido durante unos segundos. Su cultura de no contacto les hacía mantenerse a una distancia prudencial unos de otros, a no ser que la relación existente fuese muy íntima.

Daniel se preguntó porque se sentía así. Se preguntaba el por qué de aquella separación tan traumática de 2 simples manos. No eran más que manos, las mismas con las que saludaba a extraños y abrazaba a su madre cuando sus amigos no le veían.

Cuando iba en verano a Italia, a visitar a sus primos, se daba cuenta de que en ese país la gente era mucho más cercana, y mantenían más contacto del que él nunca había mantenido con nadie ajeno a su familia. Si Jack era su verdadero amigo, ¿qué más daba un pequeño roce?

Realmente se preguntó si todo aquello era algo verdadero, si no se estaba perdiendo muchas sensaciones por ese impuesto "no contacto". Decidió preguntarle a Jack su opinión.


Debido silencio.


Después de un rato encontraron un seto donde esconderse. Jack seguía sin contestar.


Cuando la policía les encontró, Jack dijo:

-Tío, te estás volviendo un marica.

6 comentarios:

Marta dijo...

Jajajajajaja cuantísima influencia de Flora Davis...

Un buen texto, periodista ;)

(Me encanta la contraseña que me ha tocado poner para firmar en tu blog: expropti. Mola)

luna dijo...

me he acordado de el Intermedio de hoy


con eso de
que prefieres que sea tu hijo, gay o cura?


hihi

me gusta, paula




viva!

Guille dijo...

Prefiero que sea el mismo.




Tal vez lo que tengan es miedo a demostrar que son tan humanos como el resto. Tal vez tengan miedo a demostrar sus sentimientos. Tal vez sea el miedo lo que les hace actuar como actuan.
Miedo al miedo

singingmorning dijo...

Me gusssssssssta el cuentoooooo
Pregunta: la vieja del gato ¿no vivirá en Park Ave,no? XD

Minúscula te debo pastacaaaaaaaaaa

Te quierooooo

singingmorning dijo...

Claro que es Alcalá!!

Es el puente de los Nogales!! Fue el día de los alemanes en el Alcalá Magna!!
Yo me bajé del 8 en Caballería Española y tuve que ir corriendo.

Cómo llovía!!!

Flanegan dijo...

Pues me gusta el relato, así pensamos prácticamente todos los chicos a esa edad... y es verdad, pierdes muchas cosas por intentar vivir "alejado" de los demás